El resto de primaria lo hice en la Manuela Ayala hoy conocida como la "Sede C" pero en quinto nos pasamos para la Manuel Antonio Rueda Vargas, la " sede B" porque hay fue cuando se fusionarón las tres instituciones: Alemania, Manuela Ayala de Gaitán y Manuel Antonio Rueda Vargas. Algunas de mis profesoras en primaria fueron: Carmen Adela, Flor María, Asceneth, Leandro,Eduardo, Liz, entre otras.
El año en la sede B fue muy chevere por que el colegio era muy grande y bonito,
nos divertíamos mucho, ese año comenzaron las obras de transmilenio por la av. Quito, por eso le quitaron un muy buen pedazo al colegio, lo dejaron súper pequeño, aunque igual tratábamos de divertirnos y jugar como antes en el pedacito que quedo. Mi directora de grupo fue Asceneth González, era de estatura media, blanca y rubia, se vestía medio hippie, con faldas de colores largas y blusas anchas, además era muy religiosa y tenía una voz muy bonita, la profesora Mery nos dictaba Español, la profesora Esperanza dibujo y ciencias, María Antonia matemática y geometría y Asceneth el resto de materias.
En primaria nos llevaron a la Granja Útil, Maloka, el Museo de los niños, además fuimos a una parte del aeropuerto donde estaba la historia de la aviación, y a otras partes que ya no me acuerdo; Recuerdo que todos los Hallowen nos hacían fiesta, concurso de disfraces, nos daban premios, hacían fiesta muy seguido.
Luego pasamos a bachillerato, pensábamos que era lo máximo, que habíamos dado un gran paso, y en parte si pues avanzamos un nivel en nuestra vida, ese año nos pasamos para la “sede A” donde hemos estado todo el bachillerato, en sexto aún nos seguíamos comportando como en primaria porque no nos habíamos hecho a la idea. En sexto comenzamos nuestro curso más o menos con 40 estudiantes, en séptimo ya éramos menos, unos se habían ido y otros habían perdido el año y en octavo igual, en estos años habíamos ido al parque Jaime Duque, El mirador de Suba, La feria del libro, Santa María del lago, al nacimiento del rio Arzobispo, entre otros.
En octavo tuvimos una gran pérdida, Juan David Chaparro, nuestro compañero, falleció, esto nos entristeció mucho, pues aunque no nos hablamos mucho con él, habíamos estado con él desde quinto, el encargado de darnos la noticia fue el orientador Rufino, ese día todos lloramos, pero el día de las exequias fue peor, recuerdo haber llegado con mis compañeros a la funeraria y ver a la familia sola y en la otra parte de la sala el ataúd, nos acercamos a saludar a la mamá, los hermanos y otros familiares, luego fuimos hasta el ataúd y nos entristeció aún más ver su cuerpo sin vida allí adentro, además de esa perdida, la profesora Ángela había fallecido a finales del año 2005.
Esta muerte de alguna manera nos marco, pues en ese momento tomamos conciencia de que somos pasajeros en esta vida, pues hasta entonces habíamos pensado que la muerte solo les llegaba a la gente mayor, aún hoy con todas las personas que se han muerto a mi alrededor, especial Joaquito, quien fue muerto una mañana, al cual lo consideraba como mi hermano mayor, nos dejó un gran dolor y vacio en nuestros corazones y vidas, porque al igual que ha pasado con todos, sabes que nunca más lo volverás a ver y que solo permanecen en nuestro corazón.
Estos dos últimos años han transcurrido en el aspecto educativo en forma rutinaria, los intereses han cambiado, tal vez porque ya estamos más grandes y tenemos otra manera de ver la vida. El colegio, me parece que no progresa, que a pesar de haber tantos proyectos, algunos muy exitosos como el de PRAE, siento que no influyen en nuestras vidas, la disciplina es deficiente, veo muchas fallas en todos los aspectos: en el disciplinario, académico y en el directivo sobre todo; Pienso que falta autoridad. Tanto los estudiantes como los docentes y más que todo los directivos debemos cambiar nuestra forma de pensar y actuar para salir adelante porque si seguimos haciendo lo que queramos el colegio jamás va a mejorar.